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Banderas rojas con el menino Jesús colgadas de los balcones, uvas pasas y ropa interior azul  para recibir el año nuevo o que el día de Reyes vaya a “pedir el aguinaldo” gente de todas las edades, son algunas de las tradiciones navideñas más curiosas de Portugal para los españoles, u otros extranjeros, que pasamos las navidades en Portugal.

 

 

 

 

Aquí en lugar de los décimos de la lotería de navidad colgados en las barras de los bares, habrás visto billetes de 5, 10, 20 y hasta 50 euros. Es el aguinaldo, o la generosa propina que dejan los clientes habituales a los camareros de dichos bares, y ellos, ya sea para presumir o para animar a los clientes más estirados, los cuelgan por encima de la barra, a la vista de todos. La decoración por las calles de cualquier pueblo o ciudad portuguesa, no es muy diferente a la que se puede ver en cualquier otro sitio de Europa, pero hay una peculiaridad, que llamará la atención de cualquier extranjero que no esté habituado a pasar aquí estas fechas: junto a los árboles, luces y guirnaldas, la gente cuelga de sus balcones unas banderitas rojas con el niño Jesús, para anunciar que el niño ha nacido, o va a nacer, que al fin y al cabo es lo que se celebra.

 

 

Si vas a pasar la Nochebuena en casa de una familia portuguesa, probablemente no te sorprenderá demasiado que el plato principal sea el bacalao, pero puede que quedes estupefacto al saber que de las mil recetas que hay para cocinar el que es rey de la gastronomía nacional, se escoge la más simple: bacalao cocido, acompañado de patatas y col, también cocidas. Y es que, aunque la cena de Nochebuena, llamada Consoada, sea una de las más especiales del año, la tradición manda. Eso sí, la abundancia se muestra en los exquisitos dulces (mejor decir deliciosos, no exquisitos). Depende de cada región, pero prácticamente en todo el país se comen los filhoses y los sonhos (tortas y bolas de masa frita) y las rabanadas (muy parecidas a las torrijas) y otras cosas riquísimas. Nada de turrón, mazapán o polvorones.

 

 

En cuanto a los regalos, el Pai Natal, es decir,  Papá Noel,  hace su trabajo durante la cena y los regalos se abren sobre la media noche (antiguamente al volver de la misa del gallo). Al día siguiente, en Navidad, se come en familia, normalmente carne asada (pavo, cordero o cualquier otra), pero también ropavieja de bacalao, u otras delicias, que varían en función de la región.

 

 

El 28 de diciembre no es el día en que niños (y algún adulto graciosillo) hacen bromas e inocentadas, aquí el día de las bromas es el 1 de abril. Por eso, lógicamente, no hay un programa en el que engañan a los famosos, como el mítico “Inocente, Inocente”. El programa más famoso de las navidades en Portugal es el “Natal dos hospitais”, que se emite el día 24 de diciembre, y en el que los famosos van a visitar a quien está pasando la Navidad en un hospital.  El anuncio más esperado y lacrimógeno de las navidades suele ser el de John Lewis, los grandes almacenes británicos.

 

 

En Nochevieja se comen 12 uvas, eso sí, son uvas pasas. Es mucho más práctico, y además no tienes que quitarle las pepitas.  Además si quieres empezar el año con buen pie, debes llevar ropa interior nueva de color azul (nada de roja), cambiar el año subido en una silla (esto depende de dónde te pille) y llevar en el bolso (o el zapato) un billete.  Por supuesto, después hay que brindar con un buen espumante o champagne.

 

 

El día de reyes puede que sea el que más eches de menos España, ya que ¡aquí no llegan! Melchor, Gaspar y Baltasar dejan a Papa Noel todo el trabajo en Portugal, así que aquí, ni cabalgata, ni agua para los camellos, ni regalos, ni siquiera carbón. Tampoco es festivo ni se come el roscón de reyes, aunque hay un dulce muy parecido, el famoso Bolo Rei, que es otro de los dulces típicos, no solo de este día, sino de todas las navidades. Redondo y con un agujero en el centro y fruta escarchada por encima, parece una corona. La primera pastelería que lo hizo en Portugal está en Lisboa, es la Confeitaria Nacional de Praça da Figueira, y los siguen haciendo buenísimos. Manda la tradición que el bolo esconda un hava que nadie quiere encontrar en su trozo, porque te convierte en el que paga el bolo del próximo año. Antes traía un regalito metálico, pero ha sido prohibido por la Unión Europea. 

 

 

Otra de las tradiciones más curiosas de las navidades portuguesas es que aquí, en lugar de cantar villancicos para pedir el aguinaldo el día 24, se cantan las janeiras. Grupos de gente, de todas las edades, van por la calle cantando estas canciones el día de reyes.

Donde fueres, haz lo que vieres. Así que ya sabes, si las navidades te han dejado el bolsillo temblando, lánzate con tus amigos a cantar las janeiras. 

 

 

 

 

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