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La democratización del azulejo

December 29, 2016

El azulejo, omnipresente en la arquitectura portuguesa, es una muestra de cómo se han integrado las diversas influencias (desde la árabe a la china) a la cultura portuguesa, pero también de cómo se ha mantenido una originalidad y peculiaridad propias, ya que ninguna cultura ha utilizado el azulejo como lo han hecho los portugueses. En este artículo te contamos brevemente la historia y la evolución de este arte, y te decimos donde puedes ver algunos de los mejores ejemplos de azulejos de cada época y estilo en Lisboa.

 

 

 

Los portugueses llevan utilizando los azulejos como forma artística, de expresión y decoración desde el siglo XV. En realidad los primeros llegaron con los árabes, y después comenzaron a ser encargados en Sevilla. Los talleres en Lisboa surgen hacia 1560, y en ellos se fabrican paneles de azulejos que decoran el interior de palacios, jardines, conventos e iglesias. De los más antiguos se conservan muy pocos: cerca de Lisboa los podemos ver en Sintra (Palacio Nacional y Palacio da Pena), o en la Iglesia de Sao Roque (Bairro Alto).  Hay además algunos palacios, muy desconocidos, que conservan toda la decoración de azulejos del siglo XVII, como el Palacio da Fronteira (Lisboa, cerca del Jardín Zoológico). Son los que encargan las obras quienes eligen los temas, y por eso encontramos desde la vida de un santo al escudo de una familia nobiliaria, o la narración de una batalla. Es curioso cómo aparecen animales y plantas exóticos que los portugueses veían y traían de los viajes a sus colonias en oriente. Aparece también en el siglo XVII el llamado “azulejo-patrón”, que consiste en juntar varios azulejos (desde 4 hasta 144!) para crear un dibujo, que será el patrón que se repite cuantas veces que se quiera. Al principio se inspiran en el textil, y se hacen paneles que parecen alfombras.

 

Es sólo a partir del siglo XVIII que los fabricantes de azulejos serán reconocidos cómo artistas y comienzan a firmar sus obras. Además es en este momento cuándo los azulejos, que hasta ahora combinaban colores como el amarillo, verde, marrón o azul, pierden la policromía y, probablemente por la influencia de la porcelana china, comienzan a ser pintados en azul y blanco. De este periodo tenemos dos ejemplos extraordinarios en Lisboa. Uno es el Convento dos Cardaes , en el Bairro Alto. El otro es el convento da Madre de Deus, en el que se ubica además el Museo del Azulejo. Un museo, que realmente vale muchísimo la pena, ya que se pueden ver azulejos de todas las épocas. Aunque destacan los del siglo XVIII, en especial un panel de 23 metros llamado Grade Panorama de Lisboa y que representa la ciudad (14Km de línea de río) antes del terremoto, con sus palacios, sus mercados, sus iglesias, sus colinas… El museo es realmente precioso, hasta la cafetería tiene un encanto especial.

 

 

 El caso es que los azulejos no salieron de los palacios e iglesias para fuera hasta después del terremoto de Lisboa. Pero es sobre todo desde el siglo XIX cuando las fachadas de todos los edificios comienzan a forrarse con azulejos. Por qué? Para decorarlas, darlas luminosidad y belleza. Porque la burguesía quería vivir en casas que se parecieran a las de la nobleza. Vuelve el azulejo-patrón, y la producción será menos artesanal y más industrial. Aparecen más fábricas por todo el país, en Lisboa la más importante es la de Viuva Lamego (Situada en el Largo de Intendente, el edificio, en el que ahora se ubica una tienda de azulejos, conserva la bonita fachada de aquella época). Vuelve el color,  colores nuevos y más llamativos, y nuevos temas y estilos, principalmente va a destacar el uso del Art Noveau. Se fabrican azulejos con grandes relieves.

 

Cuando todos los edificios de la ciudad están forrados de azulejos…los azulejos vuelven al interior de los edificios. Se decoran paredes de edificios públicos, estaciones de tren y de metro y… se alicatan baños y cocinas. De los salones de los palacios reales a las fachadas de cualquier edificio de pisos, de los altares de las iglesias al baño de casa. Es lo que nosotros llamamos, la democratización del azulejo.

 

 

Si quieres conocer eesta y muchas más historias, vente a una de nuestras visita guiadas en castellano por Lisboa. Déjate perder, déjate guíar.

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